Desplegar tu esencia...

 

Educación Integral

Escolar

Una buena educación deber ayudar a un ser humano a crecer en la confianza de que podrá desarollar su verdadero potencial, de que se le ayudará a desplegar su SER.

El desconocimiento de este SER puede provocar que la educación quede limitada a la esfera puramente intelectual, relegando a un plano secundario a la intuición, el afecto, la solidaridad y otros dominios igual o más importantes que el primero.

Lo deseable sería que nuestros hijos pudiesen recibir una educación integral en la que se potenciaran el mayor número de aspectos que conforman el SER de cada uno de ellos. Cuanto más preparados estén padres y profesores en este sentido, mayor será el beneficio para las generaciones futuras.

Educar dando el mejor CONOCIMIENTO, fomentando al máximo la SALUD INTEGRAL y cuidando al máximo el ENTORNO NATURAL, prepara de la mejor forma para afrontar los retos del futuro.

En el presente es posible fomentar este tipo de educación si estamos verdaderamente interesados en ello.

"Toda forma de educación que sólo tenga en cuenta una parte del hombre en lugar de su totalidad, conducirá inevitablemente a nuevos conflictos y a sufrimientos cada vez mayores".

Krishnamurti

Permítanme presentarles una palabras que conectan el tema de la web con la educación de una forma difícil muy directa y entendedora.
El texto pertenece al libro " Es hora de vivir" de Andreas Moritz:

 

Educados para ser ignorantes

Nuestro sistema educativo moderno, que en gran parte está orientado al hemisferio cerebral izquierdo, con frecuencia reprime la capacidad de amar, la creatividad, la espontaneidad y la intuición del estudiante. Este enfoque acerca del aprendizaje ha contribuido en gran medida a la inquietud, la desorientación y la confusión que experimentan tantos jóvenes actuales. El conocimiento está estructurado en la consciencia. Sin desarrollarla, los efectos beneficiosos que produce la adquisición de conocimientos son triviales. En lugar de enseñar a los jóvenes a desplegar su infinito potencial creativo, les proporcionamos mucha información que tiene poca o ninguna relevancia para sus vidas. Cuando llegan a la edad adulta y están preparados para encontrar trabajo, la mayor parte de la información que han aprendido ya se les ha olvidado y nunca la volverán a utilizar.


El enfoque puramente académico del aprendizaje juzga la inteligencia del estudiante a partir de la capacidad de memorizar información. Eso convierte al estudiante en una máquina, aunque a veces sea muy eficiente. Los niños que han jugado de pequeños con ordenadores durante un año más o menos, con frecuencia, dominan programas complejos y crean otros nuevos valiéndose simplemente de su intuición, su imaginación y su inventiva. Por el contrario, aquellos a quienes les obligan a aprender esos mismos programas problablemente tengan grandes dificultades con ellos y rara vez se convertirán en programadores eficaces.


Cuanto más se anima al estudiante a usar su hemisferio cerebral izquierdo, que es la sede de la mente analítica, racional y lógica, menos capaz es de avivar su hemisferio derecho, que se encarga de las facultades creativas, artísticas y intuitivas. Un sistema educativo dirigido a ambos campos del cerebro podría convertir a cualquier estudiante en un ser humano verdaderamente responsable, autosuficiente y lleno de recursos que sepa distinguir desde dentro lo que está bien de lo que está mal. El sistema educativo estándar hace que los estudiantes se ajusten a un sistema social restrictivo gobernado por  números, reglas y dinero, que deja poco o ningún espacio a los valores humanos.Y, sin embargo, la vida trata de valores humanos.

Consciencia: el eslabón perdido

La educación impartida hoy en día en escuelas y universidades divide al estudiante al separar su corazón de su mente. Las capacidades intelectuales se favorecen frente a las del corazón, como el espíritu creativo. Un planteamiento puramente académico de la educación convierte el aspecto económico en un campo de batalla donde los individuos orientados hacia una carrera se esfuerzan en ser superiores a los demás. La moderna competitividad ha conducido a la actual deshumanización de la sociedad. Las consecuencias de una educación así son inconmensurables.


Todos los problemas de la vida, ya sean individuales, sociales, nacionales o internacionales, están relacionados directamente con un defecto crucial de nuestro sistema educativo: la falta de desarrollo de la consciencia del estudiante. Este eslabón perdido podría hacer que la educación moderna fuese completa y satisfactoria. En vez de expandir la mente del estudiante por medio de la meditación, la visualización, el entrenamiento intuitivo u otras técnicas de desarrollo personal, se la sobrecarga con muchísima información que tiene poca o ninguna relevancia para su vida. Eso sofoca el espíritu creativo del joven y le estresa hasta el punto de que puede empezar a padecer depresión, ansiedad e incluso graves perturbaciones mentales y físicas, empujándole a buscar " salidas de emergencia", como las drogas, el alcohol y la violencia.


Los jóvenes acaban los estudios con un diploma en las manos que puede determinar el resto de sus vidas. El hecho de que el destino de una persona dependa de su aptitud para aprobar exámenes es una perspectiva aterradora, sobre todo cuando el aprendizaje basado en la memoria no tiene nada que ver con su inteligencia. Personalmente, nunca se me dio bien estudiar. Tuve que repetir un curso y a duras penas conseguí aprobar los otros, en conjunto, los 14 años de mi educación escolar alemana fueron para mí una pesadilla, tanto de día como de noche. El miedo a suspender nunca me abandonaba, ni siquiera durante los dos meses de vacaciones estivales. Aparte de los conocimientos básicos de lectura, escritura y cálculo, no recuerdo ninguna otra cosa que haya aprendido. Pero creo que hoy en día mis dotes creativas se encuentran en su mejor momento; abarco muchos más campos de los que toqué en aquellos 14 años de educación.


Los genios y las personas de éxito de nuestro pasado histórico, como Platón, Einstein, Miguel Ángel, etcétera, consiguieron sus ideas, su habilidad y su poder creador por sí mismos, no mediante una capacidad adquirida de repetir lo que otros han dicho o creado antes. Al hacer hincapié sobre todo en métodos mecánicos de pensamiento y aprendizaje repetitivo, el sistema educativo actual impide al estudiante usar su infinito potencial propio. Tales planteamientos ignoran las cuestiones importantes de la vida. En primer lugar, nos dan la impresión ( falsa ) de que no podemos cumplir nuestros deseos si no es mediante algún tipo de esfuerzo. La mayor parte de los habitantes del planeta parece haber llegado al acuerdo unánime de que, para ganarse la vida de una manera razonable, uno tiene que trabajar mucho. La enconada competitividad entre personas y empresas que caracteriza a nuestra sociedad moderna refuerza este sistema de creencias.


Muchos afirman que el sufrimiento es necesario o que, una vez que has llegado a una cierta edad, ya no eres lo bastante apto para ganarte la vida. La ignorancia respecto a nosotros mismos y a la naturaleza de la realidad está tan arraigada en nuestra consciencia colectiva que ya no ponemos obstáculos a afirmaciones tan disparatadas como: "La enfermedad es una parte natural de la vida", "Errar es humano" o "Todo el mundo debe envejecer". Incluso parece que hemos reunido suficientes pruebas para corroborar nuestras creencias. Las guerras, las hambrunas y las estadísticas sobre la vejez, las cardiopatías, el cáncer y el sida no dejan lugar a dudas en  nuestra mente: nos dicen que así es como se supone que es la vida y que no podemos hacer gran cosa al respecto para cambiarla. Todas estas experiencias confirman la validez de nuestros sistemas de creencias originales, que se basan en el viejo paradigma de la comprensión de la vida humana. Sin embargo, ha llegado la hora de renunciar a nuestro pasado y abandonar tales limitaciones, porque no existen realmente; salvo en nuestra imaginación."