Desplegar tu esencia...

 

Relación parte-todo

La totalidadGeneralmente nuestros sentidos nos ofrecen una visión de las cosas y del mundo físico en la que todo se ve distinto y separado, estamos muy habituados a ello. Quizás nunca hemos caído en la cuenta que a lo mejor no es así.

Si observamos la parte superior de un árbol sólo vemos ramas separadas y distintas entre sí, pero si vamos descendiendo nos encontramos que lo que creíamos separado se une en el tronco y forma una única unidad. También los dedos de una mano parecen estar individualizados pero acaban uniéndose y formando una mano. Este tipo de observación la podemos realizar en cualquier dominio de la realidad. Tomemos por ejemplo los distintos órganos de nuestro cuerpo, podemos verlos como piezas de un reloj funcionando individualmente o contemplar como se complementan, a un nivel muy complejo, para permitirnos respirar, comer y existir.

Fijándonos en las partes acabamos viendo un todo que las agrupa, no puede ser de otro modo: puedo ver un motor, una rueda, un volante (las partes) pero también puedo ver su conjunto, el automóvil (el todo).

La totalidadEs este mismo enfoque el que se puede utilizar con el tema del sufrimiento. Si la partes se acoplan bien, el todo o la unidad que forman funcionará correctamente, si no es así habrá problemas. Seguramente muchos de nosotros hemos experimentado alguna vez la sensación de bienestar cuando nuestro cuerpo parece responder a la perfección a todo lo que necesitamos hacer y también lo mal que nos podemos llegar a sentir cuando notamos que una parte de él no anda demasiado bien y nos causa molestias.

Llegados a este punto nos podemos preguntar si nosotros como individuos somos partes de algo mucho mayor, no necesariamente conocido, y podemos preguntarnos si nuestros males pueden estar causados por no estar funcionando realmente en conexión con ello.

Un hígado no puede trabajar sin estar conectado al cerebro, un motor no puede funcionar sin su combustible, un tejado de una casa no tiene sentido sin sus cimientos, un pájaro necesita del aire.

Cada cosa, cada organismo, tiene la posibilidad de realizar su función, pero para hacerlo necesita estar conectado con todo aquello que le es necesario. Seguramente la Naturaleza nos puede nutrir de todo lo necesario, ¿qué es entonces lo que nos falta?

Cada persona, cada individuo, debe tener la posibilidad de encontrar su lugar bajo el cielo y quizás eso pueda ayudarle a terminar con sus principales fuentes de conflicto y sufrimiento. Quizás investigando naturalmente esta cuestión podamos también asumir nuevas visiones con respecto a la enfermedad, la educación y nuestra relación con la Naturaleza.

Caminar hacia la Totalidad seria como iniciar un regreso a nuestro centro, a nuestra esencia, intentando expresar cada vez con mayor intensidad lo que realmente somos.

"La vida es un juego a veces complicado, pero que se simplifica, y mucho,cuando se comprende que todo lo que nos sucede, tanto si es positivo como negativo, es un engranaje que nos ayuda a avanzar en la comprensión del mecanismo complejo que rige la existencia de cada ser humano".

Patrick Drouot