Desplegar tu esencia...

 

La vivencia del tiempo

El tiempo es un factor que nos puede ayudar a conocernos un poco mejor. La forma como una persona vive el tiempo, su tiempo, le puede indicar lo lejos o cerca que está de su propio centro y de sí misma.

Generalmente nuestro pensamiento casi siempre está activado, viajando hacía atrás, hacia el pasado o hacia delante, hacia el futuro. En el primer caso y en los casos más agudos puede haber una tendencia hacia la depresión, con sensaciones de gran pesadez, y en el segundo se suelen producir estados de ansiedad o excitación, de intensidad variable en función de cada caso. Estamos tan acostumbrados a que nuestra propia mente nos zarandee hacia uno de los dos lados que incluso se ha llegado a considerar una situación normal.

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Una observación interesante es que en el momento en que pensamos en lo que ocurrió o en lo que podrá suceder, simplemente estamos fuera de la realidad. Todos reconocemos que el pasado ya se fue y que el futuro todavía no ha llegado, por lo tanto ninguno de los dos es.

Solamente el presente es, ¿es posible vivir únicamente el presente?. Cada cual sabe por experiencia que sí es posible vivirlo, lo que sucede es que nos es difícil permanecer en él. Vivimos el presente cuando no tenemos sensación del paso del tiempo y a veces en momentos considerados especiales por esta misma razón: oir una música extraordinaria, disfrutar de un bello paisaje, entablar una conversación interesante… Cuando esto nos sucede no hay movimiento del pensar, ni en el pasado ni en el futuro, tan sólo estamos inmersos en lo que nos sucede en el ahora, lo único real. Trabajar la Totalidad supone también reconciliarse con el tiempo, cuanto más estemos en el presente mejor nos sentiremos y al contrario, cuanto más fuera de él, mayor sufrimiento. Realizar una reflexión de cómo vivimos en relación al tiempo nos puede ayudar a comprender nuestro estado de salud global.